Problemas

Problemas miles, miles, en el aire, transportándose abrazados a la materia que se nos pega en la cara, nos hace estornudar,  y se esparce…

Problemas miles, miles, a los que llamamos flema, dolor de cabeza, calor intenso, diarrea, Polvo del Sahara…

Problemas que son, que no son, que molestan cual rechinar de dientes, que nos obligan a ver de frente…

Problemas infinitos, batallas eternas, intensas gestas patrióticas entre nuestro ser y el destino…

Problemas, constante universal contra la cual no hay contra, mas bien, nos resta hacer la paz…

Marifa

Pintura: Cañaveral de Guillo Pérez.

 

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Silencio

El silencio es un regalo que pocos aprecian, y muchos otros osan violentar. No sé cuál de los dos esté peor, pero de que están mal, pues lo están.

Marifa

 

Gente

Es que al final todos somos gente, que respira, que siente, que se enoja, que se le acalambra las fibras del estómago, que se enamora, gente cuyo cuerpo está formado por 70% de agua y otros 30% de órganos que funcionan por obra y gracia de la naturaleza, en casi perfecto orden, porque sí, la evolución nos ha dejado piezas innecesarias, que forman parte de nosotros, nos hacen especiales y aún así, cuando la vida se acabe, todos nos convertiremos en polvo. Vale cuidar lo que hago y pienso, porque uno será tu legado en la tierra para quieres siquiera te tuvieron cerca y lo otro, representará la esencia de tu alma, para los que tuvieron lejos.

Marifa

Pintura: “Alegría” de Cándido Bidó.

 

La puerta

Desconocía las cualidades que escondía tras esa puerta, esa misma que abrí, por curiosidad.

“La curiosidad mató al gato”, y aunque poco tenga de felino, a mi usted me tiene agonizando, implorándole al Dios del cielo cinco, al menos, cinco segundos frente de esos, esos sus ojos aterciopelados que no he dejado de repetir en mi memoria desde aquel día, aquel en que encontré la llave, en qué abrí la puerta, y con ella, dejé salir todo.

Y se me erizó la piel, y pues a usted también, y mientras escribo, aún me abraza ese sentimiento que me llenó de pronto, aquel día, aquel en que abrí la puerta, en que me dio la llave, en que la curiosidad, o el deseo, quién sabe, me traicionó, y lo miré a usted, directamente a los ojos, y no le dije nada, ni usted a mi tampoco, pero lo entendimos todo.

Marifa

Lo que tenga que venir

Un pensamiento se me escapó esa noche, esa, la noche en donde me di cuenta que usted empezaba a ser más de lo que debía.

Intenté evitar que se fuera, créame, lo intenté. Al contacto con el viento, cuál avión en triángulo de las Bermudas, desapareció.

Desde entonces no he sabido la razón, la razón por la cual no debía importarme usted, y aunque he iniciado un proceso de búsqueda exhaustivo, que incluye letreros, anuncios en prensa y rodadas policíacas, no he logrado hallarle.

Por ello esta noche, esta, me he resignado a aceptar los azares del destino. Admito que sí, efectivamente, cómo habrá oído, me he enamorado de usted y cómo se me han perdido las razones para obviarle, lo acepto con inocente emoción, que venga lo que tenga que venir.

Marifa