¡No te vayas!

 

Me veo frustrada tras el misterio que esconde las manecillas del reloj, ¿24 horas tiene el día? ¿verdad?,  que se convierten en minúsculas fracciones de segundos. Todo va tan rápido que no vale calendario, no importa que tanto nos empeñemos en evaluar  lo que haremos en una semana, siempre nos falta. Es amigo de quien le agrada y enemigo de quien lo ignora. No le gusta que se le impongan cuando va de corrida. 24 estaciones diarias, no importa que hagamos, siempre serán 24.  Lo que ocurra durante o después de, no podrá ser modificado. Su primo el destino es igual de imprudente.

A cada quien le llegará lo suyo en el momento indicado. La garantía: El trabajo. Debemos  prepararnos  y dejar  que los sueños, junto a los lineamientos del mundo hagan lo suyo. Así pues, no hay porque perderle, la clave esta en  aprovecharlo. Ser buenos hijos y dejarnos llevar. Estar  comprometidos.  Luchar por lo que se quiere. Nunca forzar, porque si lo hacemos, sentiremos  los estragos no solo en nuestro cuerpo, también en el alma.

Detenerse cuando no podamos más, escuchar cuando debamos escuchar y no perderle de vista. Sabe lo que vale y nos lo recuerda de muy mala manera. Aunque duela, todo será producto de lo que decidamos hacer con él. Su esposa, la vida, lo apoya con determinación, y nosotros, como buenos hijos, debemos dejarnos llevar. No importa que tanto forcemos, las cosas llegaran cuando tengan que llegar, así lo estipula su contrato matrimonial.

Parece que soy una experta en el tema y no es cierto. Estas conclusiones han sido producto de la experiencia. Solo hay dos caminos, o se aprende o no. Me pareció más atractivo el no aprender, pero fue más saludable seguir por el buen camino. Llegué a estallar en  lágrimas por creerlo mi enemigo.  Yo luchaba con él, pero siempre se iba y me dejaba abatida. Yo estaba sola. Él tenía muchos refuerzos, así que decidí aceptar mis imprudencias  y dejar que me ayude.

A pesar de todo , como buen ser humano, cometo errores que me pone en la linea de amor y odio. la molestia que me invade  cada vez que  el travieso hace de las suyas, es inexplicable. Sin importar que tan duro trabaje, termina haciendo lo que quiere. Bueno, no lo que quiere. Sería injusta  si digo  que la culpa es  suya. Aún tengo la costumbre de  dejar todo para última hora, por ello desespero y  le clamo: ¡No te vayas! Pero siempre lo hace. Con la misma determinación, 24 estaciones diarias.

Una vez dijo Benjamín Franklin: “¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida.”  Como dije, el matrimonio más fiel que jamás haya existido.

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