Un viaje cargado de sorpresas

Mi hermana me invito a ver una obra de teatro y aunque estaba muy cansada, no dude en ponerme ropa adecuada. Un poco de polvo, algo de perfume y en minutos estuve arreglada. Mientras leo la boleta una sonrisa me sorprende. ”Bodas de sangre de Federico García Lorca”, mmmm va estar buenísima, me dije, a lo que abría la puerta del taxi.

En el trayecto, mi hermana y yo, hablamos sobre conflictos de la vida, de como estuvo el día y nos llevamos en la maleta un consejo que nuestro amable y  muy religioso chófer. Digo religioso porque en la radio sonaban  canciones de la virgen María y cantos gregorianos  al estilo monasterio, no exagero nadita. La exhortación  más o menos iba así, ”ustedes tienen la llave de el éxito en esta vida, pues son jóvenes y dispuestos, no hay nadie que se entrometa en el camino de un joven dispuesto”. Dobla una esquina, la segunda y llegamos a nuestro destino. Dimos las gracias y sonreímos. ”Pasen bonita noche y bendiciones”. Como las fabulas,  moralejas al final. Muy auténtico señor destino. Debimos haber pedido la tarjeta para una próxima noche de reflexiones necesarias.

Entrando al lugar mis ojos encuentran algo muy interesante que explorar.  Paseo por  un salón decorado con grandes burbujas que guardaban fotografías. No era una exposición cualquiera, eso es seguro, ni siquiera habían demasiadas imágenes, mas no hacían falta.  Ellas escondían realidades de mi pueblo, del mundo, que no logramos ver porque estamos  concentrados en nuestra burbuja.

No pude observar  todo con detenimiento en ese momento, pues mi principal objetivo era ver una obra, ¿recuerdan? eso hice y estuvo exquisita, pero la verdad  es que seguían mis ganas de contemplar toda esa obra de arte. Tenía hambre de meditación y análisis, típico de los seres curiosos. De los seres esquizofrénicos que ven cosas más allá de lo que se presenta.Tal vez exageré un tantito, pero ustedes entienden.

Entretuve un poco a mi hermana tomándole fotos y  conociendo amigos, en un desliz, pude hacerlo. Descubrí que no estaba muy lejos de lo que entendía significaban todas esas burbujas colgantes, ”Retratos del más acá” se llama, a manos de  Germinio Alberti, un ingenioso artista del lente, que sin saberlo me hiso el día.

Según la leyenda, busca representar la marginalidad y pobreza existentes en  República Dominicana y que no somos capaces de ver por lo que ya saben, la burbuja. Esa fue lo que le movió a colocarlas dentro.

¡Cuanta sensibilidad en una sola persona !¡ Que lección para la humanidad!

Marifa

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