A ti Quisqueya

173 años en los cuales hemos tenido que seguir luchando. Golpes de estado, guerras civiles, corrupción  y aquí estamos de pié, con la cabeza en alto. Como bien reza un verso de nuestro hermoso himno nacional, “Quisqueya será destruida, pero sierva de nuevo jamás.”

Pudiera desbordarme en expresar los sin sabores que me ha causado ver tantos abusos hacia nuestra patria. Hablar de lo negativo, de lo que nuestros defectos, y el por qué de nuestra realidad como cada año, pero prefiero ver la esfera del otro lado del río.

Durante las dos décadas que tengo de vida descubrí, de manera accidentada, que nada es perfecto. Puede que haya cientos de cosas que nos perturben cada día, pero tras ellas hay otras miles que nos dan alegría. A pesar de los tapones, el desorden, los políticos, la luz, el agua… siempre aparece algo que nos hace sonreír, así somos, lo llevamos en la sangre.

Me siento orgullosa de ser dominicana, de haber crecido en  tierra de gente hermosa y trabajadora, de seres humanos que luchan por lo que desean con el corazón. Un pedazo de tierra bendito, con las aras de la fe en el alma..

Solo me resta dar las gracias a Dios por plantarme en el conuco de la solidaridad, el amor y el trabajo constante. Por permitirme entender el valor de eso que nos rodea, de quienes nos rodean, doy gracias por ser dominicana, quisqueyana, caribeña…

¡Qué viva República Dominicana! ¡Feliz día de la independencia!

Marifa

 

Hay un país en el mundo

Hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche.
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.

Sencillamente
liviano,
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa.

Sencillamente
claro,
como el rastro del beso en las solteronas antiguas
o el día en los tejados.

Sencillamente
frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.

Sencillamente triste y oprimido.

Sencillamente agreste y despoblado

En verdad.
Con tres millones
suma de la vida
y entre tanto
cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el canto de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio del amor.

Entonces
es lo que he declarado.

Hay
un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.

Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar
cantando
su franja propietaria.

Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.

Y creerá
que en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar
forcejeando
con su propia cosecha.

Este amor
doblará su luminosa flecha.
Pero no.
Y creerá
de donde el viento asalta el íntimo terrón
y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras cantando
entre los surcos
su propiedad.

Este amor
alcanzará su floreciente edad.
Pero no.

Hay
un país en el mundo
donde un campesino breve,
seco y agrio
muere y muerde
descalzo
su polvo derruido,
y la tierra no alcanza para su bronca muerte.

¡Oídlo bien! No alcanza para quedar dormido.
Es un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije:
sencillamente triste y oprimido.

Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
Precisamente
pobre de población.
Pero
no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
coraje
para hacer la canción.

Plumón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.

Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.

El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.

Los que la roban no tienen ángeles
no tienen órbita entre las piernas
no tienen sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.

No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.

…….

Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el liquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio.

Es verdad que en el tránsito del río,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.

Pero ebrio de orégano y de anís,
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra. y un país,
en el mundo,
fragrante,
colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.

…….

Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.

Donde un ángel respira.
donde arde
una súplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carrera
un boyero se extingue con la tarde.

Después
no quiero más que paz.
Un nido
de constructiva paz en cada palma.
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
y el olvido.

Pedro Mir

 

 

 

Anuncios

Samaná,también por su gente

Amo las letras tanto como a la música o la cultura, ahora le sumo una pasión que hace tiempo tenía dormida: La fotografía. Eso me tiene muy emocionada, ustedes saben, como cuando le dan un juguete a un niño, así de intenso. De pasito, poquito a poquito, suave suavesito, llegaré algún día a hacerlo con soltura.

En este camino, la vida me dio la oportunidad de ver ballenas, así todas grandes y majestuosas con sus colas y  paciencia desesperante. Como la naturaleza es incalculable, sumado a mi escasa experiencia, no pude tomarles fotos (me puse una meta para el próximo año, a ver si me acompañan, a ver si se dejan capturar). De todos modos, fue increíble. Dios hace cosas maravillosas, pude disfrutar de una de ellas, por ello le doy gracias.

No escribiré demasiado, dejaré que la imagen refleje la realidad de una de las provincias más hermosas de mi país , no solo por su paisaje, también por su gente.

Besos de escarcha…

Marifa

La imagen puede contener: océano, cielo, nube, árbol, exterior, naturaleza y agua

La imagen puede contener: cielo, nube, barco, exterior, naturaleza y agua

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie, cielo, nube, exterior y naturaleza

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas, árbol y exterior

La imagen puede contener: océano, cielo, nube, exterior, naturaleza y agua

La imagen puede contener: nube, cielo y exterior

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior

La imagen puede contener: nube, cielo, océano, exterior, naturaleza y agua

La imagen puede contener: océano, cielo, crepúsculo, noche, exterior, agua y naturaleza

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas, calzado, árbol y exterior

La imagen puede contener: personas sentadas, árbol, cielo, océano, exterior y naturaleza

La imagen puede contener: planta y exterior

La imagen puede contener: océano, cielo, exterior, agua y naturaleza

La imagen puede contener: planta, flor, casa y exterior

La imagen puede contener: noche y exterior

La imagen puede contener: océano, cielo, barco, exterior, agua y naturaleza

La imagen puede contener: nube, cielo, césped, árbol, exterior y naturaleza

La imagen puede contener: exterior

La imagen puede contener: una o varias personas, exterior y primer plano

No hay texto alternativo automático disponible.

A mis versos

 

Insensibles a fiestas y grimas
y con alas de luz de centellas,
pero esquivos a cautas doncellas,
difundíos por gentes y climas.

No sois gemas inmunes a limas
y con lampos de fijas estrellas,
sino chispas de golpes y mellas
y ardéis lascas de piedras de simas.

Pero hay siempre valer en las rimas.
¿por qué duran refranes? por ellas,
y no suelen llevarlas opimas.

Id, las mías, deformes o bellas:
inspirad repugnancias o estimas,
pero no sin dejar hondas huellas.

Salvador Díaz Mirón

Haz disparates

Ve allá afuera y haz disparates, sí muchos disparates. Toma fotografías borrosas, tira algo de acuarela en el lienzo, escribe cosas sin sentido. Cáete, lee bien, cáete tantas veces sean necesarias para llegar a ser lo que tu corazón dice que debes ser. Para que llegues a ser quien debes ser.

El mundo es una casa común con idearios particulares, con personas talentosas, serviciales y dañinas, pero resulta a ser que quienes más dones posee no son los mejores, ¿por qué? pues porque no se atreven a pulir ese diamante que llevan dentro.
¿qué ya lo has intentado y no ves resultado? nadie dijo que sería fácil. Yo fuera tú y no me iría por ese lado, puesto que realmente lo que vale la pena tiene un valor incalculable, el monto solo Dios lo sabe, si te atreves a darle tus sueños, a poner empeño en lo que quieres y a hacer tantos disparates sean necesarios, Él hará el resto.

 

Marifa

Échale veneno

“Pasos injustos de una vida incierta, miedo envainador establecido en el cerebro.  Llama la atención lo misterioso, y yo aquí lo sé todo, quiero algo del más allá.. échale veneno, échale que busco algo nuevo, échale que deseo  algo más.”

Marifa

EL VIENTO FRÍO

Debo saludar la tarde desde lo alto,
poner mis palabras del lado de la vida
y confundirme con los hombres
por calles en donde empieza a caer la noche.

Debo buscar la sonrisa de mis camaradas
y tocar en el hombro a una mujer
que lee revistas mordiendo un cigarrillo;
ya no es hora de contar sordas historias
episodios de irremediable llanto,
todo perdido, terminado.

Ahora estamos frente a otro tiempo
del que no podemos salir hacia atrás,
estamos frente a las voces y las risas,
alguien alza en sus brazos a un niño,
otros hay que destapan botellas
o buscan entretenidamente alguna dirección,
una calle, una casa pintada de verde
con balcones hacia el mar…

Debo buscar a los demás,
a la muchacha que cruza la ciudad
con extraños perfumes en los labios,
al hombre que hace vasijas de metal,
a los que van amargamente alegre a las fiestas.

Debo saludar a los camaradas indiferentes
y a los que viajan hacia otra parte del mundo,
porque todo ha cambiado de repente
y se ha extinguido la pequeña llama
que un instante nos azotó,
quemó las manos de alguien, el cabello,
la cabeza de alguien.

Ahora se acaban aquellas palabras,
se harán ceniza del corazón,
se quedarán para uno mismo…

Es hermoso ahora besar la espalda de la esposa,
la muchacha vistiéndose en un edificio cercano,
el viento frío que acerca su hocico suave
a las paredes,
que toca la nariz, que entra en nosotros
y sigue lentamente por la calle,
por toda la ciudad…

René del Risco Bermúdez

“La almohada en donde descansa la bondad es el abuso, mientras se arropa con la inocencia, el abanico de la maldad le refresca.”

Marifa

Sinfonía del momento

Me abraza fuerte, muy fuerte. No me deja ir, no quiero hacerlo. Acaricia con dulzura cada parte de mi, sin mover un solo hueso de su cuerpo. No dice nada, escucho mucho. Las manecillas del reloj, la brisa agitando la ventana, el agua corriendo por la acera. Los latidos de su corazón.

El tiempo se detiene, lo miro. Sonríe y me abraza más fuerte. No puedo respirar, no me importa. Me acomoda, me sonrojo. Vuelve a sonreír y me derrito. Trato de contenerme un poco. Si lo vuelve a hacer podría volverme loca. Tal vez eso quiere. Sabe lo que provoca.

Millones de estrellas irradian su rostro vivo por el momento mozo que culmina a la orilla del tiempo. Mano, dedo, boca, cielo, todo se parece, nada se disipa, neblina intensa encima de la colina fría que se posa en la sala de un lugar distante y cercano como una amapola.

Por primera vez le percibo indefenso, cual niño que se topa con un mundo desconocido. Tal vez en eso me he convertido. Una tierra jamás visitada. Una civilización que nadie ha descubierto, una larga travesía, peligrosa, profunda, que ha acaparado toda su atención. Toda su vida.

Y entonces empiezo a cantar, las conchas se prestan para que los delfines entonen conmigo el inmenso placer de nadar en el mar de lo desconocido, de lo que se busca y no se quiere encontrar. Las palabras prefieren quedarse escondidas en mi paladar, allí se sienten seguras, esperan atracar en puerto vecino, el barco está de camino, vine navegando lento entre las corrientes del idilio.

De un momento a otro, la luz desaparece, pestañeo involuntarios, por movimiento exagerado, respiro profundo. Me abrazas de nuevo. Logras reintegrarme, tan solo con rozarme, pero quiero llegar más allá.

Te miro, esta vez diferente. La lluvia cae, el viento roza la puerta. Acaricias mi cabeza. Siento como sube la sangre a mis mejillas. Sonreímos los dos. Sinfonía del momento, donde no hace falta las palabras, solo el amor.

Marifa

#historiasdeamor

“A mi profesor”

Hola hermosuras!

Aquí una historia maravillosamente escrita por una amiga a quien aprecio y quiero mucho. Ella se llama Natalia Peralta, entre otras cosas, quiere ser una gran escritora, esta es solo una probadita de su talento, ¿qué opinan?

“A mi profesor”

Esto que voy a decirle lo sorprenderá a usted sin duda: lo deseo. Quizás lo deba expresar de otro modo. Después de todo, los verbos como “querer”, “desear”, “odiar”, suelen adquirir un matiz bastante personal en cada caso. Sé lo diré de otra forma.

Me gustaría tenerlo muy cerca y mirarlo a los ojos y que usted estuviese desconcertado. Deseo quitarle sus anteojos de culo de vaso para colocarlos sobre la mesilla. Quiero que en ese momento su respiración se torne más rápida de lo habitual. Quiero que sienta caliente la sangre en su rostro cuando le quite uno a uno los botones de su camisa; como yo los quito, comenzando desde abajo. Quiero acercarme mucho, ofrecerle un beso y que usted lo tome. Y que mi boca encaje en su boca.

Quiero estar con usted y que me mire siempre. Que me mire mientras me peino, mientras me baño, mientras cocino, mientras leo, mientras escribo, mientras le hago el amor. Quiero, en definitiva, que usted me observe y trate de comprenderme. Deseo que lo intente y no lo logre.

Quiero que piense que soy una niñata. Que soy necia, imprudente e impulsiva. Quiero que critique mi forma de escribir. Que me diga que soy muy directa, muy malapalabrosa, muy sexual, muy personal. Quiero que me diga que siempre escribo de lo mismo. Quiero que sienta que tiene mucho que enseñarme de la literatura y de la vida. Quiero que sienta que tiene que cuidar de mí.

Es curioso cómo no puedo evitar tratarlo de usted, aun en mis relatos; aun ahora que le estoy proponiendo lo que le estoy proponiendo.

Espero que no tome todo esto como un chiste. Parezco demasiado exaltada por una relación que solo está en mi cabeza. Pero así soy, ¿lo recuerda? Soy aquella estudiante suya que vive dos vidas con igual intensidad (la real y la que imagina) y las escribe para no olvidarlas.

Imagino que leerá estas líneas, que sin lugar a dudas son para usted, y luego corregirá las faltas de ortografía y hará varios comentarios en los márgenes. ¿Será usted capaz? ¿Será capaz de corregir una declaración de amor como corrige nuestros textos en clase? Eso me haría mucha gracia. Después de todo es mi profesor.

Pero no engaña a nadie. Antes de corregirla, usted la leerá, y pensará que esta muchacha loca y casquivana le está destruyendo su mundo. Y, en realidad, es lo que estoy haciendo. Estoy rompiendo su vida actual para proponerle otra que me incluya.

También pensará en la edad, no por lo que lo que vaya a decir la gente, eso hace mucho que dejó de importarle, sino por el aburrimiento de tener que lidiar nuevamente con etapas superadas. Seguramente piense en mí y en la edad de su hijo y haga unas comparaciones escabrosas. A lo mejor le da por acordarse de su exesposa y cómo le afectaría que usted se acostase con una estudiante veinte años menor.

Yo quizás piense en mi familia. Mi abuela quiere que me case. Usted no se querrá volver a casar, imagino. Habla del matrimonio con demasiado resentimiento. Podría convencerlo de lo contrario, pero yo no trato de cambiar a la gente. No es mi estilo. Tampoco es gran cosa lo del matrimonio.

Dese cuenta de que usted también destruye mi mundo. Su amor me ata a esta ciudad asfixiante, me expone al juicio de los demás, me quita la ligereza de la juventud. ¿Cree que no me doy cuenta? Pero que eso no lo detenga. Venga y destruya mi mundo. Se lo ruego. Esta vida que tengo no me interesa. Me aburre. Yo deseo escucharlo a usted, que me habla con palabras cuando todos los demás se conforman con masticar plástico.

Me gusta imaginar que se siente tentado por esta propuesta. Me gusta pensar que soy una mujer que le fascina. Que le agrada mi cuerpo, mi sentido del humor, que aprecia mi inteligencia, que le conmueve mi sensibilidad, que le excita la manera en que vivo. Sé que le gusta cuando sonrío de oreja a oreja, o cuando me río a carcajadas. O quizás no lo sé, pero me gusta pensar que es así.

Además, yo soy escritora y a usted le gustará corregirme. Soy una sanguijuela, leeré lo que usted escriba, asistiré a todas sus charlas, escucharé su música, entenderé cuando me hable de religión y de política, enmarcaré sus mejores dibujos, y aprenderé lo que usted quiera enseñarme del sexo y el amor. Solo le pido que lo considere seriamente. No me tome por una loca. No se pierda esta maravilla.

Si me dice que no, esto se quedará como lo que es: un relato. Pura ficción. No habrá vidas rotas, ni planes de boda desestimados, ni ataduras, ni prejuicios, ni discusiones literarias, ni política, ni sexo, ni amor.

Si me dice que sí, por otro lado; si convierte usted este relato en una carta, si convierte esta ficción en la vida, no solo me habrá hecho usted escribir el texto más importante de mi vida sino que me haría tremendamente feliz.

Si se decide por la segunda opción (que es la que yo le recomiendo), no lo dude. Póngase en contacto conmigo e invíteme a tomar lo que sea, que yo aceptaré.

Le seré completamente sincera. Mi verdadera pretensión es que cuando pasen los meses de pasión arrebatadora y los años de amor doméstico, usted escriba sobre mí. Así podré saber qué piensa cuando piensa en mí.

Posdata: si se quitara la barba, se vería más joven y más guapo.

Literariamente suya,

Rebeca

No me dejas de rozar

Cientos de kilómetros, lluvias torrenciales, autopista

incómoda.

El cristal borroso, el camino incierto, luna llena.

Noche, miseria.

Camino necio, la esquina recia, una gran puerta.

Dos niños mirándose, el televisor chillando,

una moneda, un vestido, un zapato.

Preocupaciones, manecillas, insectos saltando.

La música arriba, el miedo a un lado, la vieja bostezando.

Las piernas temblando. El frió

acabando. Hormigas trabajando.

Persianas cerradas, sabana en mano.

Ojos en el techo, me mata el cansancio.

Cerebro volando, ideas llegando.

Cuerpo calmado, el frió regresando.

Suspiro, respiro, vuelvo a respirar.

No importa las cosas que invente,

porque aún  no me dejas de rozar .

 

Marifa