Una gran historia

Hola, sí, estoy perdida, más aquí llego con algo que se me ha ocurrido, ojalá y aceptes.  La idea es hacer una gran historia entre todos, iniciaré con unas cuantas lineas, y etiquetaré a quien la continuará, ese  etiquetará a otra persona, y la otra a otra, y la otra a otra, hasta llegar otra vez a mi, quien lo finalizará.  Tendremos dos semanas para concluir, iniciando hoy 27 de marzo, hasta el lunes 10 de abril. No pondré la hora porque varía según el país, y así no hay complicaciones.  Al otro día (martes 11), todos publicaremos lo que hicimos, etiquetando a quien colaboró.

Estoy emocionada, confiada sobre la idea de que será una gran historia. 🙂

Reglas:

  • Cada quien podrá escribir un párrafo de no mas de 7 lineas.
  • Solo etiquetar una persona.
  • Una vez hayas agregado tu parte, publicarás y etiquetarás a quien te etiquetó, además de los autores previos.
  • Prohibido corregir una parte que no haya sido escrita por ti.
  • Sé tu, importa muy poco que le des un giro inesperado, lo esencial es que en cada linea salga algo de ti, no tengas miedo.

 

Una gran historia

Es preciso tomar de a pasito  cuando el contenido es denso, finito. Se conjugan mejor los sabores en la misteriosa cueva de lo inimaginable. El paladar hace fiesta para recibir cuantiosos ingredientes desconocidos hasta entonces y dentro del delgado túnel de los sueños retenidos, emociones encontradas hacen fiesta hasta llegar a su destino.

Mi etiquetado es, tan tan tan…

feelwithwords

Vamos preciosa, acepta el reto!!

Besos de escarcha,

Marifa

Continuaré silbando

¿Será cierto que los pájaros solo cantan para que los escuches?

si es así, dime amor, ¿le has hecho caso?

Deja decirte que a mi también me han cantado ,

los he ignorado,  tu dulce voz

me ha encantado, ¿algún día me harás caso?

Tomaré tu silencio como un paso,

lo seguiré intentando,

continuaré silbando, continuaré silbando.

 

Marifa

No me perteneces

Aunque eres mio, no me perteneces.

Te tengo, me tienes, pero no estamos.

Somos esclavos del tiempo, vamos agarrados  de lo

incierto. Porque aunque te tenga, no te tengo,

porque aunque te sienta,

no me perteneces.

Marifa

Sobre un cuento de escarcha

Debajo de una estera de cartón y escarcha dos

amantes retosan entre flores de loto,

sobre húmedo cuento de la luna de plata,

revosado de aromas con sabor a guayaba.

Van rozando jasminez, van uniendo sus

alamas,  y debajo de la luna con sabor

a guayaba, dos amantes retosan

bajo luna de plata.

Un sonido estrepitoso les sacude los sueños,

cientos de estrellas brillan

enjauladas en su pecho  y entre flores de loto,

con aroma a jamín,

dos amantes se rozan, van uniendo sus almas.

Frío, calor, frío, muy caluroso astío,

de un momento eterno, de escalosfrios tiernos,

y debajo de una estera de cartón y de escarcha,

cinetos de estrellas brillan sobre un cuento de escarcha.

 

Marifa

 

 

 

Crónica del callejón consumido

 

Se vislumbra pedazos de madera y láminas de zinc entre ropajes chamuscados, con olor a decepción.Entre escombros el lugar estaba. Nadie sabía cómo había pasado, mucho menos el porqué, una sola cosa estaba claro, los pequeños quedaron atrapados. El esfuerzo de los vecinos se vio reducido entre cenizas, resultado de la ira incontenible del fuego turbio.

“Esos pequeños”, escuchaba a lo lejos, me acerqué, sin preguntar nada, continuo, “esos pequeños nacieron para la muerte, hace tres años murieron sus padres en un accidente de motoconcho. La madre estaba preñada, iban a hacerle una radiografía y el diablo hizo de la suyas, hizo de las suyas dos veces.” Así como sus palabras, se esfumó, no pude volver a verle.

El ambiente era tan desolador que hacer alguna pregunta era ser desalmado. Habían muchas inflexiones en mi cabeza, pero decidí esperar a que el destino trajera respuesta, así lo hizo.

A lo lejos se percibía una figura que venía desafiando los límites de la velocidad. La mujer llegó con el alma en la espalda, tan sofocada estaba, que con cada respirar , las lágrimas se fundían con el sudor. Súbitamente , abrió los brazos y se entregó el suelo frío. Tomó un puñado de tierra y apretó tanto que hirió sus manos, no dejó que nadie la tocase, a excepción de un hombre de aspecto amigable que al igual que ella, se encontraba chocado por la triste realidad, sin embargo, lo tomó con mayor calma, le dio un abrazo, más tierno que de pena y comenzó a caminar hacia mi.

Todos sabían que era extranjera, esa no era mi esfera, pero sintieron mi presencia como una voz de auxilio ante tal calamidad. Para ser sincera estaba igual de dolida, aún no sé porque si en 25 años de trabajo periodístico había visto peores casos.

Como si lo hubiese llamado con el pensamiento, el señor se puso a mi lado y empezó a hablar,”esa señora nada más vivía para esos niños, mata’ trabajando para esos niños”, se quedó mirando un rato con ganas de que le preguntara más, no tuvo que insistir demasiado, ¿cuántos eran?, -tres-respondió- dos hembritas y un varoncito. La mayor tenía seis años y los más pequeños eran mellizos, tenían tres.´´

Un nudo se me hizo en la garganta, pero trabajo era trabajo, proseguí, “¿Y que buscaban esos muchachos solos en  casa? – Mija, no quedaba de otra. Con los afanes que uno tienen era poco lo se podía hacer. La mayor era una niña prodigio, aprendió a hacer leche a sus hermanos y hasta recogía la casa. Yo le echaba un ojo de ve’ en cuando, pero hoy se me hizo difícil”, detuvo un segundo, sus facciones cambiaron, el iris de su ojo izquierdo se palideció,”- Tamo en cuaresma, el demonio anda suelto y parece que se me metió en la cabeza, ute’ me excusa, pero necesito  beber un poco de agua.” Se fue arrastrando los pies hacia el pasillo que daba con la entrada del callejón.

Eran las tres de la tarde y aún el médico legista no había llegado. Los bomberos ni siquiera la manguera sacaron, poco se pudo  hacer.”Esta es la tercera vez que pasa,” un policía vociferaba, ”tengo una década trabajando aquí  y ya van diez muertos por ese maldito cable, nunca investigan, dique’ porque aquí no hay quien se meta, aquí el pobre no tiene voz. El maldito callejón, el callejón consumido nos dicen…”

Marifa

 

 

 

 

Autumnal

  

En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!

En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía;
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.

Una vez sentí el ansia
de una sed infinita.
Dije al hada amorosa:
?Quiero en el alma mía
tener la aspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: ?¡Ven!? con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino aroma de esperanza.
¡Oh sed del ideal!
Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: ?Más…
La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas, mágicas pupilas.
Y dije: ?Más…? Sonriendo
la celeste hada amiga
prorrumpió: ?¡Y bien! ¡Las flores!
Y las flores
estaban frescas, lindas,
empapadas de olor: la rosa virgen,
la blanca margarita,
la azucena gentil y las volúbiles
que cuelgan de la rama estremecida.
Y dije: ?Más…
El viento
arrastraba rumores, ecos, risas,
murmullos misteriosos, aleteos,
músicas nunca oídas.

El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda
y el alma de las liras.
Y los rasgó. Allí todo era aurora.
En el fondo se vía
un bello rostro de mujer.
¡Oh; nunca,
Piérides, diréis las sacras dichas
que en el alma sintiera!
Con su vaga sonrisa:
?¿Más?… ?dijo el hada.
Y yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa…

 

Rubén Darío

 

Les pido excusas, ¿me las aceptan?

Estoy tan atareada que he tenido que abandonar por un tiempo los afanes que me mantienen despierta, entre ellos, escribirles, escribirme, escribirnos. Les ruego que me perdonen por mi falta de atención, son las circunstancias y la falta de tiempo.

Lo triste es que me ausentaré un par de días más, pero no se olviden de mi porfa, les prometo que vendré con cosas bonitas, del corazón, para el alma, evocaciones de sabiduría. Algo bueno de todo esto es  que estoy en proceso de metamorfosis,  descubriendo, y abatiéndome de lechosa concentrada, jeje.

Se les quiere mucho,

Besos de escarcha

(Por aquí les dejo una canción de amor, pa’ que se desvelen, está bien cursi, pero ¿qué se le va a hacer?)

:*

Marifa