El vestido

Ella compró un vestido para él, para el que no había llegado. Ella guardó el vestido, esperó. Ella conoció a quién podría ser él, ella se enamoró de él, pensó ponerse el vestido, él se marchó. Ella lloró, no porque él se había ido sino porque estuvo a punto de ponerse el vestido. Ella se limpió el rostro, ella siguió esperando.

Ella se topó con alguien divertido, ella sonreía mucho, ella se sentía cómoda, ella entendía que él se merecía verla con el vestido, ella le debía compromiso, ella conocío otro él, ella dejó a él, él la bailaba en lo desconocido, le regalaba imágenes difusas, misteriosas, ella lo amaba, él la usaba, ella descubrió lo poco que le importaba, ella sufrió, ella lo siguió buscando, ella se cansó. Ella se dio un tiempo para pensar en ella, ella se puso el vestido.

Marifa

 

 

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Luis Palés Matos

Nos moveremos  a una tierra más cercana, tanto por su historia como por el idioma: Puerto Rico. Les confieso que estamos aprendiendo juntos, los personajes que voy publicando me eran desconocidos hasta entonces. Una pregunta perturba mi mente ¿Por qué no les conocí antes? Bueno, me dejo de cursilería y vamos a lo que vine, hablar de poesía, de buena poesía.

Luís Palés Matos poeta y narrador puertorriqueño, uno de los más altos exponentes de la poesía negrista antillana.La difícil situación económica de la época le obligó a abandonar la escuela y buscar trabajo. Se desempeñó en diferentes ocupaciones: ayudante de abogado, maestro rural y funcionario público. Como periodista colaboró en varias publicaciones comerciales y literarias, y fue fundador de la Revista de Indias junto a su amigo Luis Muñoz Marín.

Luis Palés Matos comenzó a escribir en la adolescencia, y a los dieciséis años publicó Azaleas (1915), su primer poemario, que junto a El palacio en sombras(1919-1920) y Canciones de la vida media (1925) se inscriben en el estilo modernista. Ideó con José de Diego el llamado diepalismo, movimiento vanguardista que preconizaba la lógica de los sonidos y las expresiones onomatopéyicas.

En su madurez, Luis Palés Matos se adelantó estéticamente a los vates cubanos y caribeños en el cultivo de la poesía negrista, uniendo la sustancia de lo puertorriqueño con la cultura africana. En su celebración de la estética corporal y artística de los pueblos del Caribe, habla con la voz de las islas y al mismo tiempo con su propio e intransferible lenguaje.

Su libro más representativo de este momento es Tuntún de pasa y grifería (1937), con el cual obtuvo el primer premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña, y en el que sus mulatas se convierten en el ser emblemático del mundo antillano. En Canción festiva para ser llorada recorre las islas para entablar con ellas un diálogo erótico pautado por el entusiasmo y una grandiosa celebración.

Completan la obra lírica de Palés Puerta al tiempo en tres voces y El llamado, dos poemas alrededor de la figura literaria de Filí-Melé. La mayor compilación de su trabajo poético se encuentra recogida en Poesía 1915-1956 (1957). En prosa escribió una autobiografía, Litoral (Reseña de una vida inútil), publicada en 1951.

Poemas

 

Frotis
Lector, vas a beber en una fuente,

donde al bajar el labio y la mirada,
encontrarás tu imagen retratada
en la seda de su onda transparente;

vas a beber el agua de un torrente
hecha de Todo y en resumen Nada,
que sabe de la estrella inmaculada
y de la sima negra y atrayente…

Ese es mi verso; profundiza un poco.
No compadezcas mi dolor, si loco
te lanza entre la sombra su saeta;

sigue, a tientas quizás: Jasón perdido,
y toparás al cabo sorprendido,
el vellocino de oro del poeta.

El reloj
Con una incontrastable isocronía
canta el reloj las horas que transcurren,
y cual gnomos, por su armazonería,
como suspiros, rápidas, se escurren.

Quizá el tedio lo mata, y a porfía
las dos agujas del reloj, se aburren,
de estar marca que marca todo el día,
arcano idioma que ellas no discurren.

Mirado desde lejos, tiene aspecto
extraño y mitológico, de insecto
que ye correr la vida, indiferente;

y el péndulo, una lengua centelleante,
hiperbólicamente jadeante
que se mofa del tiempo eternamente.

Guayamesa 

Suave como los tallos del papiro,
con una vaga irradiación de fresa
es tu talle de egipcia, en el que admiro
toda la majestad de una princesa.

El ensueño y el mar, en el zafiro
de tus ojos, se tiñen Guayamesa;
y como turquesino es el suspiro,
en tus ojos se baña de turquesa.

Cabellera auroral y frente blanca
donde el pudor alguna vez se estanca…
cuando tu cabellera rizos llueve.

Al caer en tu frente ese tesoro,
urde un desborde de flamante oro
sobre un albino témpano de nieve.

Guayamesa

Yo no sé si soy sonámbulo o neurótico;
siento algos en el alma, y no son míos…
El ambiente me sofoca, como a exótico
en un pueblo enteramente de judíos.

Vivo en ml y no comprendo; hormigueos
van abriendo filtraciones de erotismo
en mi pecho, y un enjambre de deseos
mancha ci cisne de mi estricto misticismo.

Poco a poco de mi juicio van comiendo
y un volcán de efervescencia promoviendo
al tocar de mis recuerdos el tropel;

que se agitan como cuervos plutonianos,
como duendes, como brujas, como enanos
del imperio revoltoso de Luzbel.

Media Noche

Este silencio lleno de morfina
goza un mareo de profundidades,
donde el alma poética se inclina
atisbando soñadas claridades;

y se pierde en la sed, de una divina
procesión de simbólicas beldades:
novia blanca, y azul, y cristalina,
novia llena de espiritualidades.

Las doce de la Noche. Muy aprisa
pasa el arco invisible de la brisa
sobre el cordaje rudo de la fronda;

y el soñador bohemio, bajo una
borrachera, vacua ante la luna
que le clava su hostia pura y honda.

 

Fuentes:

http://www.los-poetas.com/k/pales1.htm

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pales.htm

 

Marifa

Feliz fin de semana!

El viento y yo

Me enamoré una vez del viento, creí que él también de mi,

me bastaba el cálido abrazo por las mañanas, los besos robados,

los juegos que iban a la par de nuestros pasos por las calles que no recuerdo el nombre,

suficiente me eran las hojas que dejaba caer para mí, esas dulces,

arrugadas, coloridas hojas, fueron las culpables de las maravillosas tardes

en donde nos dábamos frío y calor al mismo tiempo.

Me enamoré una vez de viento, pensé que él también de mi,

tres toques en la ventana, tres toques eran suficientes para hacerme sonreír,

el tiempo valía nada, la nada estaba vacía y lo vacío tenía sentido porque le tenía allí ,

, me enamoré del viento y el viento del vacío, y pensé que él también de mi, sin haberme conocido, entonces cual acertijo,

las hojas siguieron cayendo, los besos en las mejillas, los pasos entorpecidos, los toques en la ventana, pero ahora sin sonreír,

me enamoré una vez del viento, y  el viento siguió corriendo con un poquito de mi.

 

Marifa

Pintura: “Tres mujeres y la furia del viento rojo”, Oliver de León Reyes.

La próxima acera

Nos rozamos en las aceras, materia, sudor, saliva, una que otra gripe, gente grande, gente alta, personas que sufren tras la máscara de la indiferencia, sonrisas tiernas, pisadas, semáforo en rojo, cruzar la calle, seguir caminando, bajar las escaleras, más individuos extraños, o tal vez no. Todos amamos, todos sentimos, todos lloramos y aún así nos ignoramos. Ignorancia, veneno para el alma, arma que usa el enemigo para acrecentar el valor propio, y ¿Qué somos? Polvo, materia, sudor, gripe, pasos, caminos, calles,escaleras, máscaras, sonrisas tiernas, que cambian de color para dar paso a más gente que se pierde en los caminos y necesitan ayuda para llegar a la próxima acera…

Marifa

Pintura: “TORRE RELLOTGE” de Ernest Descals,

Claude McKay

Formó parte del Renacimineto de Harlem, movimiento que impulsó el arte afroamericano en las ciudad de Nueva York durante los años 20. Su libro Harlem Shadows (1922), se convirtió en una de las primeras obras afroamericanas publicadas por una importante editorial de alcance nacional, ademas de haber alcanzado un éxito de ventas por lo cual ganó el premio Harmon de oro de literatura. 

Nació en Clarendon Parish, Jamaica, el 15 de septiembre de 1889. Escribió sus primeros poemarios, mientras se encontraba todavía en aguas caribeñas. Estas fueron Songs of Jamaica (1912) y Constab Ballads (1912), los versos estaban en dialecto patua. 

Se adapta inmediatamente al ambiente estadounidense lo que se ve reflejado en sus letras, se declara comunista, pero terminó considerando este movimiento como demasiado disciplinado y represor, así decide convertirse al catolicismo. Muere a la edad de 59 años por un ataque al corazón.

Su obra son una critica al conservadurismo, y las precariedades sociales.

Marifa

 

If we must die 

If we must die, let it not be like hogs
Hunted and penned in an inglorious spot,
While round us bark the mad and hungry dogs,
Making their mock at our accursèd lot.
If we must die, O let us nobly die,
So that our precious blood may not be shed
In vain; then even the monsters we defy
Shall be constrained to honor us though dead!
O kinsmen! we must meet the common foe!
Though far outnumbered let us show us brave,
And for their thousand blows deal one death-blow!
What though before us lies the open grave?
Like men we’ll face the murderous, cowardly pack,
Pressed to the wall, dying, but fighting back!

 

Si debemos morir 

Si debemos morir, que no sea como los cerdos que son cazados y encerrados en un lugar sin gloria, mientras a nuestro alrededor ladran como locos los hambientos perros, burlándose de nuestro maldito estado.

Si debemos morir, déjennos hacerlo  de manera noble, para que nuestra preciosa sangre no sea derramada en vano; entonces podremos desafiar hasta a los monstruos  ¡Estarán obligados a honrarnos aunque ya estemos muertos! ¡Oh parientes! ¡Debemos enfrentarnos con el enemigo! Aunque nos superen en número,  seremos valientes y les haremos frente. por cada  mil golpes, ¡daremos un golpe mortal! ¿Qué pasa si ante nosotros yace la tumba abierta? Como hombres seguros de su posición, nos enfrentaremos a la manada asesina y cobarde presionado contra la pared, muriendo, ¡pero luchando!

Traducción: Farhina Sánchez Mariñez.