Repentino pensamiento…

No es posible concentrase con tanto sentimiento dentro. Debería olvidarle por un momento. Debería, mas no quiero. Me gusta tenerle cerca. Esas corrientes de deseos incalculables. Infinitas. Deliciosas y  peligrosas. Recorrer cada minuto de aquel día que no logro ignorar.

Le percibo tan cerca. Cálido. Dulce. Salado. Todo lo inexplicable conservado en mi memoria ¡Que recurso tan maravilloso es la imaginación!  Detalles que vienen sin cortes comerciales. sensación tan extraña y maravillosa a la vez.

Repentino pensamiento que me hace tiritar de la emoción.  No es cuestión de cuerpos, es razón de almas. Razón de dos, que ni yo mismo entiendo. Te distraen por un tiempo. Tal vez una hora. Quizá un día, mas  solo son instantes. Instantes necesarios.

 

Acompáñame

Cuando todo eso que está en tú cabeza y fuera se confabula. Todo lo malo que te destroza.  No hay quienes te inviten a tomar un café. No hay salidas al cine. Quieres  desechar, aliviar tus adentros. Respirar un poco, sin pensar mucho. Necesitas limpiar con mucha agua. Sentir un caluroso abrazo, sin cuestiones, sin  presiones. Necesitas que te comprendan.

Cuando el mundo se viene abajo y debes seguir. Finges estar bien, pero tus ojos te delatan. Todos tan ocupados en sus asuntos y tu les envías señales. Señales que ignoran. Sabes que siempre habrá problemas, eso es la vida ¿verdad? pero si tan solo alguien se ofreciera  consolarte, si tan solo alguien al menos te escuchase. Nacimos en sociedad y  por azares del destino te tocó vivir en la época equivocada, porque a ti si te importan los demás.

Cuando sabes que tienes la razón y a nadie le conviene. Te molestas,  eres demasiado orgulloso para dejarlo salir. Hay mucha gente al rededor,  no los sientes. Estás solo.  Eres uno más. Te aíslas en el paisaje pidiéndole al universo que te ayude.  Te da respuesta. Fue más rápido de lo que pensaste.

Se sienta a tu lado. Pone una mano en tú hombro,  en la otra tiene un pañuelo.´´ -¿Te acompaño a llorar?´´, dice,  entonces lo haces. Lágrimas corren por tu rostro sin parar y  no puedes contener la risa. No sabes por qué,  no te importa. Gritas fuerte,  moqueas un poco y lo abrazas como si fuera tuyo. Antes de que pudieras decir nada,  ya no estaba. Sonríes de nuevo.  Fue la mejor cita que hayas tenido jamás.

Me duele…

Me duele creer en la gente. Me duele. Como punzantes estacas clavadas en lo más profundo del alma. Me duele. Son tantas las decepciones, tantos engaños,  aun sigo creyendo y me duele.

Caigo con tanta gracia, que confundo el dolor con benevolencia. Me pierdo en sus elaboradas historias ¡La gente no tiene piedad! Disfrazan sus sentimientos de tal manera que ni un perro entrenado podría descubrir que está debajo. Y eso, eso duele.

Entonces uno se vuele frío y no cree, pero hasta eso duele. Somos humanos y hay que perdonar, pero no deja de doler. Tantas lágrimas hay que derramar para lograr blindar el corazón, y eso duele aún más.

Uno quiere ser bueno con todos, amable, ayudar, pero la gente solo quiere aprovechar tu bondad. Llega un punto donde no sabes diferenciar quienes son los buenos. Quienes dicen la verdad, y eso, eso también duele.

Te crees un monstruo. Tienes miedo de abrirle la puerta a alguien. Entonces encierras en ti mismo y solo sales cuando lo entiendes necesario. Así te libras un poco del dolor. Pero la verdad es que sigues lastimado.

Me duele creer en la gente. Me duele. Como punzantes estacas clavadas en lo más profundo del alma. Me duele. Más prefiero arriesgarme. Porque en este mundo nada es concluyente. Los que un día bien te hicieron, al otro pueden fallar, y tu tampoco eres perfecto.

Me duele creer en la gente. Me duele. Pero seguiré buscando luz, en medio de la oscuridad. Sé que dolerá igual, solo que me importa muy poco. Ya la vida me ha ido amoldando y yo quiero encontrar paz.

 

En busca del Amor…

El anda merodeando entre dos jóvenes enamorados. Entre una madre abnegada que cuida a su hijo enfermo. Se posa entre dos amigos inseparables. Acaricia  la mano del anciano que transmite con paciencia toda  sabiduría. No todos lo pueden ver. Está ahí, pero se esconde. Lo encerramos  y no presiona,  nos deja tomar la decisión.  El odio ha tomado su lugar. Es más fácil dejarle dominar. Por eso nuestra frialdad. Por eso tanta maldad. No hay valor a la vida, ni de los que estamos, ni de los que vienen.  No hay concepto de lo que es ser humano. No hay concepto de lo que es un ser vivo.

¡Cuánto nos hace falta! ¡Cuán lejos se ha ido! Es la única  razón  para seguir viviendo. No importa si está lejos. No importa si no ha llegado. Siempre será el amor, la mayor arma de paz y consuelo. Tal vez esté molesto, tal vez por eso  se refugió en aquel lugar. No sé si ha leído sobre lo que nos está pasando. Todas estas muertes, todas estas desconsideraciones !Cuánto te necesitamos! ¿Algún día volverá? ¡Sí! Tal vez no lo veré. Tal vez tú no lo veras, pero va a pasar. Va a pasar. Tiene que pasar, porque si no estaremos perdidos, y si es así habrá que buscarlo.

Dicen que hay mapa que señala  su paradero. Solo participan, quienes sientan compasión por su prójimo, quienes se conduelan de la naturaleza. Quienes sean símbolo del servicio y busquen el bien común.  No necesitamos  grandes instrumentos. Una mochila cargada de motivación,  repelente contra  la envidia y los celos. Una cantimplora de bondad y alguno que otro fruto para alimentar el alma. No hay viaje de retorno, nada está seguro.

Hay un guía que nos va ayudar. No recuerdo bien su nombre, pero viene de Nazareth. Según fuentes, es un experto  y ya antes ha lidiado con situaciones parecidas. Le hablé y está de acuerdo con darse de nuevo. Es el único que se ha animado, pero no pierdo la esperanza de que un grupo se nos una. Todavía hay tiempo. Eso creo. Eso dijo.

Almas nobles hay demás, lo sé.  Acudo a ellas, porque solo no puedo. Sí estás leyendo esto y te identificas con lo que he escrito, no dudes en responder.  Este será el viaje más importante  que el planeta tierra haya visto jamás. El viaje en busca de la humanidad.

¡Casi 20!

Años esperando por tenerlos y hoy mas que emoción causa miedo. Mucho miedo.  Saber  que  no hay  cabida para los errores sin consecuencias pesadas. Que sigues teniendo  un niño dentro y  ya no lo eres por fuera. Que debes ir solo.  Que tienes que definir  un camino que no tienes seguro. Son tantas las cosas que quieres hacer.  No puedes perder el tiempo. Ya no es como antes. Si comienzas algo y no lo terminas, será muy difícil retroceder sin tener que sacrificar algo que ya tienes.

El mundo va tan rápido que temes quedarte atrás. Todos intentando cosas grandes, y tú, pues quemándose las pestañas, temiendo que no te valga para nada, porque hay que ser más astuto que inteligente, dicen, porque vale más las relaciones, pero tú tienes la esperanza de que no será así.  Sabes que habrá muchos tropiezos, pero ”Dios estará ahí”, te repites cientos de ves sin creerlo demasiado , al fin y al  cabo eres humano,  no comprendes su grandeza y  el miedo sigue ahí, con las misma potencia que te impulsó a escribirlo dos veces en la primera línea.

Una cosa es tenerlo en la cabeza y  otra es verlo  hecho realidad. Otra vez miedo, incertidumbre, pánico. Pero hay que sonreír para la foto, nada pasa, o si paso, pero no importa, o si te importa, pero a otros no, el mundo sigue y tu continuaras creciendo, sin estar seguro de nada de lo que vaya a suceder, porque la verdad es que no estas preparado para salir del cascarón. Al menos eso crees. Si has llegado hasta aquí es por algo, eso es seguro.

Todos esperan grandes cosas de ti. Por mas que intentas  no entiendes que ven, si solo  eres es un ser indefenso intentando sobrevivir entre tanta contaminación. Miles de cosas en la cabeza, otra vez . Cientos. Hasta un punto sabes que tu corazón te guiará, que el trabajo, el sacrificio y la perseverancia serán las claves, pero ¿estas realmente preparado? Yo, Yo no sé. Se aproxima esa gran fecha y simple mente, te pierdes, porque son 20 . Ya no eres un bebe, no eres adolescente eres un joven adulto. Adulto…

¡No te vayas!

 

Me veo frustrada tras el misterio que esconde las manecillas del reloj, ¿24 horas tiene el día? ¿verdad?,  que se convierten en minúsculas fracciones de segundos. Todo va tan rápido que no vale calendario, no importa que tanto nos empeñemos en evaluar  lo que haremos en una semana, siempre nos falta. Es amigo de quien le agrada y enemigo de quien lo ignora. No le gusta que se le impongan cuando va de corrida. 24 estaciones diarias, no importa que hagamos, siempre serán 24.  Lo que ocurra durante o después de, no podrá ser modificado. Su primo el destino es igual de imprudente.

A cada quien le llegará lo suyo en el momento indicado. La garantía: El trabajo. Debemos  prepararnos  y dejar  que los sueños, junto a los lineamientos del mundo hagan lo suyo. Así pues, no hay porque perderle, la clave esta en  aprovecharlo. Ser buenos hijos y dejarnos llevar. Estar  comprometidos.  Luchar por lo que se quiere. Nunca forzar, porque si lo hacemos, sentiremos  los estragos no solo en nuestro cuerpo, también en el alma.

Detenerse cuando no podamos más, escuchar cuando debamos escuchar y no perderle de vista. Sabe lo que vale y nos lo recuerda de muy mala manera. Aunque duela, todo será producto de lo que decidamos hacer con él. Su esposa, la vida, lo apoya con determinación, y nosotros, como buenos hijos, debemos dejarnos llevar. No importa que tanto forcemos, las cosas llegaran cuando tengan que llegar, así lo estipula su contrato matrimonial.

Parece que soy una experta en el tema y no es cierto. Estas conclusiones han sido producto de la experiencia. Solo hay dos caminos, o se aprende o no. Me pareció más atractivo el no aprender, pero fue más saludable seguir por el buen camino. Llegué a estallar en  lágrimas por creerlo mi enemigo.  Yo luchaba con él, pero siempre se iba y me dejaba abatida. Yo estaba sola. Él tenía muchos refuerzos, así que decidí aceptar mis imprudencias  y dejar que me ayude.

A pesar de todo , como buen ser humano, cometo errores que me pone en la linea de amor y odio. la molestia que me invade  cada vez que  el travieso hace de las suyas, es inexplicable. Sin importar que tan duro trabaje, termina haciendo lo que quiere. Bueno, no lo que quiere. Sería injusta  si digo  que la culpa es  suya. Aún tengo la costumbre de  dejar todo para última hora, por ello desespero y  le clamo: ¡No te vayas! Pero siempre lo hace. Con la misma determinación, 24 estaciones diarias.

Una vez dijo Benjamín Franklin: “¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida.”  Como dije, el matrimonio más fiel que jamás haya existido.